A la desesperada

Diciembre 12, 2007

El Partido Socialista le está viendo las orejas al lobo. Tienen miedo. Y si no, ¿cómo se explica que propongan uno o varios debates televisivos entre los candidatos a la presidencia? En toda la historia de la democracia española nunca el partido que se veía ganador de unas elecciones ha querido entrar en un debate contra la parte contraria. Es la forma más rápida de echar por tierra una posible ventaja, amasada a costa de tiempo y paciencia, para proporcionársela a su adversario político.

Esto ya no es algo exclusivo de España, sino que pasa en cualquiera de las democracias occidentales (EE.UU., Francia, Inglaterra, Alemania, etc.). Un debate es el último recurso al que se atiene un candidato si quiere provocar un vuelco en las encuestas previas a unas elecciones. Sobre todo si esas encuestas le muestran como un derrotado claro. Además, lo curioso fue escuchar decir al Sr. Rodríguez que propondría un debate, ya no solo entre él y el Sr. Rajoy, sino que quería meter en el fregado a sus cabezas de lista. Lástima que no incluyese al Sr. Blanco, al Sr. Moratinos o a la Sra. Álvarez.

Una de dos, o el Partido Socialista tiene unas encuestas que le muestran como perdedor, o esto sería el primer caso de suicidio electoral a nivel mundial. Y conociendo a los inquilinos de Ferraz debe ser el primero de los casos el más probable, porque tontos no son. Se me ocurren muchas otras cosas de los que tacharlos, pero de tontos no. Que el Sr. Rodríguez haya sido presidente de España por cuatro años requiere de una habilidad supina (suya, o de su equipo de trabajo). Tienen mucho miedo.