Éxito de la Misa de la Familia

diciembre 29, 2008

Más de un millón de asistentes en la madrileña plaza de Colón pudo presenciar la Santa Misa oficiada por el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela. Año tras año se demuestra que sigue existiendo un núcleo de resistencia en nuestra sociedad que aguanta los emvites del Gobierno, empeñado en poner de moda estilos de vida distintos a los tradicionales o que quiere legalizar el asesinato de nonatos.

Todo se desarrolló de manera pacífica, sin entrar en el insulto al Gobierno, que asfixia, cada vez más, al modelo de familia tradicional, premiando cualquier otro modelo alternativo. Especial mención tienen las palabras del Sr. Rouco relativas al aborto, al que calificó como una de las “lacras más terribles de nuestro tiempo, tan orgulloso de sí mismo y de su progreso”. Poco después de la Ceremonia, que comenzó con unas palabras de Benedicto XVI retransmitidas por televisión desde el Vaticano, hubo una manifestación pacífica delante de una de las clínicas abortistas (o también denominado ‘centro de exterminio de inocentes’).

Lo que no se puede tolerar es que el Gobierno utilice la fuerza para desalojar esa manifestación pacífica, que se celebra cada 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, y que no emplee esa misma “firmeza” en otros asuntos igual de serios, pero que se toma de forma más laxa. Los manifestantes realizaron una sentada delante de las puertas del centro y la policía nacional, cumpliendo órdenes de sus superiores, detuvo a dos personas. Lo que deja a uno pasmado cuando esa misma tarde, y tras seis horas de cautiverio, acuden a un programa de televisión del canal Intereconomía es que de lo que se les acusa es de “atentar”. Como suena. Al parecer, legalmente tiene la misma denominación sentarse delante de uno de estos centros de exterminio a protestar pacíficamente que el poner una bomba como miembro de una banda terrorista. Lo que se va a debatir en los próximos meses en el Congreso es algo muy serio, y es que eliminar el tercer supuesto por el que se aborta libremente para las 12 ó 14 primeras semanas de embarazo se ha de llamar por su verdadero nombre: asesinato.

Anuncios

Rajoy vence a Zapatero en el primer asalto

febrero 26, 2008

‘Ha mentido’. Ha sido la frase más pronunciada por el Sr. Rajoy después del balance de la legislatura que ahora acaba. Y se lo ha dicho a las claras en el debate al Sr. Rodríguez. De hecho el Presidente del Gobierno no sólo ha mentido durante estos cuatro años, sino que también ha seguido mintiendo durante el propio debate. Difíciles de creer son afirmaciones pronunciadas por él mismo como las que siguen:

  1. ‘El PP ha mentido, ha insultado y ha utilizado el dolor de las víctimas del terrorismo’. Cuando realmente ha sido al revés.
  2. ‘Hemos reducido los impuestos’. Cuando han subido la presión fiscal más de un punto.
  3. ‘Los españoles estamos ganando poder adquisitivo’. Cuando hay que dedicar más de un sueldo a la hipoteca.
  4. ‘Tenemos buenas relaciones con todos los países, sobre todo los europeos’. Sí, y por eso no nos invitan a las reuniones importantes o nos llevamos mejor con Castro y Chávez que con Sarkozy y Merkel.
  5. ‘No conozco el Pacto del Tinell’. Bueno, sin comentarios.
  6. ‘El precio de la vivienda ha bajado con nosotros’. Ha subido nada menos que un 43%. Si esto es bajar, qué será subir.
  7. ‘España está mejorando en niveles de educación’. Y por eso salimos cada vez peor en los informes internacionales.

En fin, que han ido diciéndose un sinfín de disparates poco creíbles por el Sr. Rodríguez. Y de esos disparates ha sabido sobreponerse el Sr. Rajoy, que ha planteado un debate sólido, con fondo y forma, y que ha sabido transmitir a los ciudadanos que él es capaz de hacerse cargo, con una mayor solvencia, de los problemas de los españoles. Justo todo lo contrario que el Sr. Rodríguez, que ha tenido que recurrir a los viejos trucos del pasado para intentar sobreponerse al baño que estaba recibiendo. Irak, 11-M y el Prestige han sido los argumentos más esgrimidos por él cuando la evidencia lo acorralaba.

Me quedo con la frase de Rajoy del final en donde dice que ‘no pido el voto para mí, sino para España’.

Por cierto, noticia de última hora. En practicamente todos los sondeos y medios que se hacen eco del debate dan por ganar a Rajoy. ¡Ojo, y en El País le dan tablas!


Los ataques a tres valientes mujeres

febrero 21, 2008

Son tres, aunque realmente son muchas más, las bizarras mujeres que en esta última semana han sufrido los ataques terroristas de jóvenes universitarios que hacen de la violencia su camino sanguinario y despiadado. Son tres, aunque realmente son muchas más, las valientes mujeres que están defendiendo la libertad desde las costas atlánticas hasta las fronteras con Francia, desde los susurros de la mar gallega hasta los rincones más olvidados del paisaje vasco y catalán, allá donde la democracia se ve todos los días herida por la fiera garra de la intolerancia y el ánimo exacerbado de destrucción del rival político.

Son tres, María, Dolores y Rosa, grandes mujeres de coraje indomable, las que sufren el acoso continuo de los verdugos de las libertades y de los acérrimos enemigos de la palabra; heroicas amazonas sin caballo, paladines de nuestra bandera nacional y nuestro castellano despedazado, las que han sufrido, de nuevo, las agresiones en universidades públicas de España. Por vosotras, valientes mujeres, que os dejáis suspiros de vida en cada paso que, firme y decidido, dais en busca de la libertad de todos nosotros.

Publicado en El Mundo y en La Razón del miércoles 20 de febrero de 2008


Relato de un estudiante imaginario (III)

febrero 19, 2008

Hablaba con un amigo que está estudiando en la Universidad de Santiago de Compostela. Me narraba las agresiones que había sufrido allí María San Gil unos días atrás, allá cuando las tensiones y dramatismos del Gobierno de Rodríguez Zapatero todavía no se habían hecho públicas a través de un antojadizo y alborotador micrófono mal apagado.

– Nunca había contemplado nada parecido -me decía mi inocente amigo.

– Tienes suerte, porque aquí en Barcelona esas agresiones están prácticamente a la orden del día -le respondía mientras recorría los escasos metros que me distanciaban de mi universidad.

– No comprendo cómo puedes seguir estudiando allí. ¿Estás decidido a terminar tu licenciatura? Recuerda que la brisa del Atlántico, las voces apagadas que llegan a las costas gallegas desde el litoral americano, los susurros de una mar enfurecida, te siguen esperando aquí.

– Terminaré Derecho me cueste lo que me cueste… Espera…

Un compañero de clase salió corriendo, golpeándome en el pecho y haciendo que se me cortara la llamada. Tan siquiera tuvo la deferencia de excusarse, sino que, por el contrario, masculló palabras ininteligibles en un catalán enfurecido y encrespado. Algo me decía que las cosas no marchaban bien…

Recogí el teléfono móvil del suelo, lo recompuse sin demasiada atención y cogí aire como todas aquellas mañanas en las que las noches anteriores habían estado marcadas por declaraciones de uno u otro partido, por encendidos debates televisivos o por algún acontecimiento lo suficientemente señalado como para propiciar los más coléricos estallidos de violencia de los grupos de jóvenes independentistas que invadían la universidad de fondo a fondo. Eran mañanas de nudos en el estómago, de continuas presencias invisibles tras mis pasos, de miradas amenazantes desde la distancia, de empujones y de bruscos silencios que anunciaban estruendos peores. Así, pasados un par de minutos, comprobé para mi desolación que aquella mañana iba a desembocar en un nuevo episodio de violencia y terrorismo.

Esta vez la increpada y despreciablemente atacada era Dolores Nadal, cabeza de lista del Partido Popular por Barcelona, otra valiente mujer cuya mayor fechoría era la de adentrarse en un mundo universitario consumido por el revanchismo político y la violencia separatista, infestado por los verdugos de la libertad y por las sanguinarias hienas que troceaban los restos de un castellano en proceso de descomposición.

Decidí marcharme de allí con la seguridad, más cierta que unos minutos atrás, de que terminaría mi licenciatura me costara lo que me costara, con la seguridad de que aquella pandilla de liberticidas no conseguirían arrebatarme mis proyectos de futuro. De esta forma, saqué del bolsillo mi teléfono móvil, en el que todavía quedaban las magulladuras de una estrepitosa caída, y llamé de nuevo a mi amigo para despedirme de él en condiciones.

– Siento lo que ha pasado antes -le expliqué-, pero los jóvenes terroristas han vuelto a actuar…

Se quedó en silencio durante unos instantes.

– ¿Qué ha ocurrido? -acertó a decir.

– Ha ocurrido, querido amigo, lo que lleva ocurriendo durante muchos años. Pero, después de esto, el salado sabor de las olas de mi Galicia tendrá que esperar una temporada más. Hay mucho que hacer en Cataluña, mucho por lo que luchar…


EL TITULAR DEL DÍA

febrero 14, 2008

Este es el titular que ha encabezado hoy algunos de los periódicos más importantes del país: 

Zapatero, a Gabilondo sobre los sondeos: ‘Nos conviene la tensión’

Creo que sobran las palabras.Por otro lado, en su mítin de este miércoles en Jaén, Zapatero, habló sobre el “chantaje” al que, a su juicio, somete el PP a los ciudadanos para que le voten, alegando que así acabará la crispación política, y recordó que “al pueblo en democracia no le chantajea nadie”.¿Qué es más chantaje? ¿Plantear una política social que quiere la integración de un grupo tan importante para España como son los inmigrantes u ofrecer 400 Euros a cada español para conseguir ¨rascar¨ votos(aunque, como puntualizó Solbes, pueden ser 400, 200, o nada…)?

Zapatero retrató al PP como el partido que “defiende los privilegios”, frente al proyecto socialista que que defiende a España y que “es capaz de decir lo que piensa y hacer lo que la gente quiere, y que no se somete ni al presidente Bush ni a ningún cardenal”.Desde el Partido Popular es verdad que defendemos los privilegios, pero los de TODOS los españoles, porque los españoles NO quieren estar en el paro, NO quieren que la economía española se desacelere cada día un poco más, y, por supuesto, NO quieren vender su voto por unos miserables 400 Euros, porque saben que ESPAÑA VALE MÁS.


Relato de un estudiante imaginario

febrero 12, 2008

Las horas pasaban lentas y pesadas, cargadas de una sombría mezcla de somnolencia e impaciencia, en los relojes de la Universidad de Santiago de Compostela. La escena no podría haber sido más común de lo que aquella era: los siempre comunes murmullos sordos de unos estudiantes en época de exámenes, las idas y venidas de profesores por largos pasillos infestados de un humo ya antes olfateado, carteles de todo signo ideológico con el ya conocido predominio de la izquierda contumaz y, en definitiva, la rutina cualquiera de un martes sin alborotos. O eso creía yo.

Profundamente inmerso en mis pensamientos, giré una de las esquinas sin apenas escuchar los gritos que me esperaban en cuanto levantara la cabeza y dejara de observar las manchas de un suelo hastiado y pisoteado por los más disímiles estudiantes, testigo mudo del paso de las generaciones y de la decadencia de nuestro sistema educativo. Y, de pronto, como un estruendo nacido en el fondo de un océano de serenidad, chocaron contra mis oídos las soflamas independentistas de un grupo que rondaba menos del medio centenar de jóvenes. Rápidamente caí en la cuenta de que, al otro lado de aquella sesgada cohorte de estrafalarios soldaditos más de barro que de plomo, más cobardes que valerosos, se encontraba el blanco de sus encarnizadas iras. Traté de ponerme de puntillas sin mayor resultado que el de contar un número mayor de increpadores que el que había sido capaz de ver de un primer vistazo. Traté, a continuación y después de mi fallido primer intento, de distinguir su rostro entre las cabelleras y las pancartas que aireaban al desnutrido viento los manifestantes, consiguiendo, de nuevo, constatar que eran más de los que podía imaginar. Los silbidos de la puerta me tentaban a marcharme y olvidar aquella escena, recorrer las calles de Santiago hasta mi casa y dejar pasar las horas hasta el día siguiente en el que lograría enterarme de lo ocurrido; sin embargo, necesitaba saber quién estaba soportando aquella marabunta de ofensas y golpes, quién podía merecer toda aquella descarga de injurias y humillaciones, amenazas y desprecios, con las que suelen recibirse a los asesinos, a los violadores y a los delincuentes.

Definitivamente, decidí preguntar a uno de los presentes con tono incendiario para no entrar en problemas:

– Perdona, ¿quién es el cerdo al que hay que gritar?

– A esa fascista del Partido Popular que viene aquí buscando guerra… ¡María San Gil! -inmediatamente después de contestarme, alzó la voz y gritó-. Ojalá te maté ETA.

Inmediatamente comprendí no sólo la decadencia de nuestro sistema educativo, no sólo la luctuosa criminalidad de los independentistas y terroristas antidemocráticos, no sólo el peligro que se cierne sobre España, sino también que aquella heroica mujer que soportaba estoicamente las ofensas se trataba de ella, de una luchadora con nervios de acero, de una valiente vasca adalid de la libertad y de la tolerancia, paladina de nuestra bandera nacional, orgullo de los más ilustres victoriosos personajes históricos, combativa de la palabra y beligerante de las ideas, valerosa y bizarra como ninguno de los que la injuriaban… Ella, sublime y por eso agredida, María San Gil. Fue entonces cuando decidí olvidarme de los silbidos de la puerta, del cansancio inicial, de las prisas que marcaban los relojes y me senté a escuchar su conferencia.

Todo relato debe tener un digno final propio de la protagonista, y fue ella misma quien lo escribió saliendo por la puerta principal mientras decía: “¿Hemos hecho algo malo?, pues yo salgo por la puerta aunque sea más o menos violento”. No sé si recordaré el resto de mis días en la universidad, pero, sin lugar a la más mínima duda, siempre recordaré el rostro de aquella valiente que un día pisó con la cabeza bien alta el hastiado suelo de mi universidad y sonrió ante los estruendos de la violencia.


Sentido común

enero 21, 2008

Fue la palabra más repetida durante el mitin llevado a cabo el domingo pasado en la clausura de la Conferencia sobre Educación. Y es que el sistema educativo español necesita de grandes dosis de sentido común para poder implantar un modelo estable que garantice la calidad de la enseñanza. Mariano Rajoy desgranó una a una las propuestas que quiere llevar a cabo si gana las próximas elecciones. Entre ellas destaca la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la garantía de que se podrá estudiar en español en cualquier parte del territorio nacional, el mejorar el conocimiento del inglés y el poder dar a cada alumno aquello que necesita (desde medios suficientes que estén en la línea de lo que representa España como potencia económica hasta opciones de estudio de aquello que más le motive).

  • Educación para la Ciudadanía. Un sistema educativo no puede ser sectario y pretender adoctrinar tal y como lo hace la asignatura de Educación para la Ciudadanía. A uno se le pone la carne de gallina leyendo algunos textos en los libros que se editan para impartir esa asignatura. Corresponde a los padres el educar a sus hijos y el Estado no puede interferir en una competencia que es cien por cien del ámbito familiar.
  • Posibilidad de estudiar en la lengua co-oficial que se quiera. Todo se puede resumir en la pregunta que planteó Mariano Rajoy durante el mitin: “¿Alguno conoce un país en el mundo en el que haya gente que no pueda estudiar en la lengua oficial de ese país?”. Pues resulta que somos únicos en esto como ya se mostró en el video del PP de Cataluña. El negar el conocimiento adecuado de una lengua que hablan más de 500 millones de personas es hipotecar las aspiraciones que pueda tener en el futuro un estudiante en su ámbito profesional.
  • Enseñanza en inglés. Si al conocimiento del español añadimos un conocimiento amplio del inglés entonces estaremos haciendo mucho para que nuestros hijos puedan tener un futuro infinitamente mejor que el que tenemos nosotros. Esto es algo que cualquier padre o madre quiere para sus hijos.
  • Posibilitar el que cada alumno estudie aquello que le motive. El actual modelo está basado en el colectivismo. La calidad del sistema educativo español no se puede rebajar para que todos los alumnos puedan progresar. No se puede partir de la idea de que todos los alumnos son iguales o que tienen las mismas ganas de estudiar. Eso se llama comunismo. Por tanto, no se pueden tomar medidas como la tomada por el actual Gobierno por la cual un alumno pueda pasar de curso con cuatro asignaturas pendientes del curso anterior. Rebajar el nivel le hace un flaco favor al alumnos “beneficiado” por esta medida y al resto de sus compañeros de clase. Hay que proporcionar a cada uno de ellos aquello que le motive y le estimule.

Vamos, lo que viene siendo sentido común.